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  • Marissa Galvan

Propio 6: 14 de junio de 2020



PRELUDIO: Escuche «Dios me ama y yo te amo» y de gracias por el amor de Dios.


LLAMAMIENTO A LA ADORACIÓN (Basado en Salmo 116)

Amo a Dios porque siento que me escucha;

Dios escucha cuando pido misericordia.

Clamaré a Dios todos los días de mi vida,

porque quien me creo, me escucha con atención.

Levantaré mi voz para celebrar el nombre de Dios

y alabaré a Dios, que ama para siempre.


HIMNO: Escuche y cante el himno «We Praise You, O God» GtG 612 (Oh Dios, te alabamos). Abajo aparece una traducción hecha por Marissa Galván Valle.

Oh Dios, te alabamos, Creador que redimes;

con gran devoción te rendimos honor.

Tributo te damos y nos arrodillamos,

bendito sea tu nombre, cantamos loor.


Dios de los ancestros, a ti te adoramos,

en todo momento nos das dirección

cuando en lo dificil, no has olvidado,

y con tu ayuda siempre podemos vencer.


Con voces unidas, tu pueblo te alaba

y nuestras canciones te dan gratitud

contigo, Dios nuestro, seguimos caminando.

A ti, gran Redentor, te damos honor.


CONFESIÓN

Hay ocasiones, Señor nuestro, en las que se nos hace difícil creerte. Algo nos sucede y todo parece tan milagroso y oportuno que se nos hace difícil reconocer tu mano en nuestras vidas. Nos llamas claramente a hacer algo diferente con nuestras vidas y nos parece tan fuera de nuestro alcance que preferimos el silencio a escuchar tu voz. Nos reímos y nos escondemos, negando que es nuestro nombre el que pronuncias.


Perdona nuestra falta de visión. Perdona nuestras incertidumbres, tanto las que albergamos sobre nuestro ser, como aquellas que vienen al poner en duda lo que puedes hacer para darnos palabra, fortaleza y vida. Ten misericordia y danos tu gracia y tu paz. En el nombre de Jesús oramos. Amén.


PERDÓN Y PAZ

«Dios demuestra su amor para con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros». Estas son las buenas nuevas del evangelio. En Jesucristo, recibimos el perdón por nuestros pecados. Podemos vivir en paz.


Comparta la paz: Piense en alguna cosa que le haya dado paz durante este día. Comparta ese sentimiento de paz con alguna persona o a través de algún medio social.


ORACIÓN DE ILUMINACIÓN:

Dios, a través de los tiempos,

tú has hecho pacto con tu pueblo

y nos has llamado a ser parte de tu divino plan de edificar familia en la tierra.

Gracias por tu Palabra,

y gracias porque a través de toda una vida, nos transformas a través de ella. Habla que tu pueblo escucha. En el nombre de tu Hijo oramos. Amén.


CRECEMOS EN EL AMOR DE DIOS: Si puede, lea la historia "God Made Sarah Laugh" (Dios hizo que Sara se riera) en la Biblia Growing in God's Love. Está disponible en inglés en www.pcusastore.com.


ESCRITURA: Génesis 18,1-15; 21,1-3; Lucas 4,16-19 (RVA 2015)

El SEÑOR se apareció a Abraham en el encinar de Mamre, cuando él estaba sentado en la entrada de la tienda, en el pleno calor del día. 2 Alzó sus ojos y miró, y he aquí tres hombres que estaban de pie frente a él. Y al verlos, corrió desde la entrada de la tienda para recibirlos, y se postró a tierra. 3 Y dijo: —Señor, si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, no pases de largo a tu siervo. 4 Que se traiga un poco de agua para que laven sus pies y se recuesten debajo del árbol. 5 Yo traeré un pedazo de pan, y repondrán sus fuerzas y después proseguirán; porque para esto han pasado cerca de su siervo.

Ellos dijeron: —Sí; haz así como dices.


6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda de Sara y le dijo: —Toma rápidamente veinte kilos de harina fina, amásala y prepara unas tortas. 7 Luego corrió Abraham a donde estaban las vacas y tomó un ternero tierno y bueno, y se lo dio al mozo; y este se dio prisa para prepararlo. 8 Después tomó mantequilla, leche y el ternero que había preparado, y lo puso delante de ellos. Y mientras comían, él se quedó de pie junto a ellos debajo del árbol. 9 Ellos le preguntaron: —¿Dónde está Sara tu mujer? Él respondió: —Adentro, en la tienda. 10 Entonces dijo: —Ciertamente volveré a ti de aquí a un año, y he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Sara escuchaba junto a la entrada de la tienda que estaba detrás de él. 11 Abraham y Sara eran ancianos, de edad avanzada. A Sara le había cesado ya la regla de las mujeres. 12 Y Sara se reía dentro de sí, diciendo: “Después que he envejecido, ¿tendré placer, siendo también anciano mi señor?”. 13 Entonces el SEÑOR dijo a Abraham: —¿Por qué se ríe Sara, diciendo: “¿Realmente he de dar a luz siendo vieja?”. 14 ¿Acaso existe para el SEÑOR alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, de aquí a un año, y Sara habrá tenido un hijo. 15 Entonces Sara, porque tuvo miedo, negó diciendo: —No me he reído. Pero él dijo: —No, sino que sí te has reído.


El SEÑOR favoreció a Sara, como había dicho. El SEÑOR hizo con Sara como había prometido, 2 y ella concibió y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo que Dios le había indicado. 3 Abraham llamó el nombre de su hijo que le había nacido, y que Sara le había dado a luz, Isaac.


Lucas 4,16 Fue a Nazaret, donde se había criado y, conforme a su costumbre, el día sábado entró en la sinagoga y se levantó para leer. 17 Se le entregó el rollo del profeta Isaías; y cuando abrió el rollo encontró el lugar donde estaba escrito:

18 El Espíritu del Señor

está sobre mí,

porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres;

me ha enviado para proclamar

libertad a los cautivos

y vista a los ciegos,

para poner en libertad

a los oprimidos

19 y para proclamar

el año agradable del Señor.


REFLEXIÓN: Rvda. Debbie Braaksma (Traducción: MGV)

Para quienes no conocen la historia bíblica de hoy, este pasaje del Antiguo Testamento puede parecer una tierna historia sobre una pareja mayor de edad que fue sorprendida por un evento que les cambió la vida y les llenó de alegría al dar a luz un hijo tiempo después de poder tenerlo. Fue algo cómo lo que le sucede al papá y la mamá de Superman, cuando reciben a un bebé inesperado en Kansas. ¿Verdad?


Bueno, el que esta pareja reciba el regalo de un bebé que habían querido tener durante tanto tiempo es ciertamente parte de la historia. Creemos que Dios sabe y se preocupa por los deseos de nuestros corazones. Dios sabía lo que los corazones de Abraham y Sara deseaban: la pareja quería tener un hijo.


Pero, esto se solamente una parte de la historia. Dios había escogido a esta familia en particular—y a una familia media rara porque: era una familia vieja, arrogada, y nómada que adoraba ídolos—para bendecir a todas las familias del mundo. Abraham fue el primer «escogido» del «pueblo escogido» de Dios, pero Dios le dijo que la bendición no era solamente para él sino para todo el mundo.


Pero, ¿puede esta historia de Dios eligiendo a Abraham y Sara para bendecir a todos los pueblos de la tierra realmente relacionarse con nosotres, personas cristianas que vivimos en Louisville en un momento en que una pandemia se cruza con el estallido de violencia en contra de la comunidad afroamericana?


La respuesta es sí—¡de muchas maneras! Como personas que seguirmos a Jesucristo también Dios nos ha escogido para llevar su mensaje al mundo que necesita el amor de Cristo. En su carta a la comunidad cristiana en la región norte del Asia Menor, el apostol Pedro escribe en 1 Pedro:


«Pero ustedes son un pueblo elegido por Dios, sacerdotes al servicio del Rey, una nación santa, y un pueblo que pertenece a Dios. Él los eligió para que anuncien las poderosas obras de aquel que los llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa». (1 Pedro 2,9 PDT)


Como Abraham y Sara, seguimos a Jesucristo como parte de una familia que ha sido llamada a bendecir a todas las familias de la tierra. ¡Lo hacemos al proclamar y actuar la verdad del Evangelio—que Dios habla a todas las personas y que quiere que todas ellas experimenten el gozo de la salvación y que haya justicia para todo el mundo! Esto es hermosamente presentado en el capítulo 4 de Lucas:


«El Señor ha puesto su Espíritu en mí,

porque me eligió para anunciar las buenas noticias a los pobres.

Me envió a contarles a los prisioneros que serán liberados.

A contarles a los ciegos que verán de nuevo,

y a liberar a los oprimidos». (Lucas 4,18 PDT)


¿Y qué significa para nosotres involucrarnos en este trabajo? En medio de la protesta nacional actual, que comenzó con el asesinato de George Floyd por parte de la policía de Minneapolis el 25 de mayo, el Secretario Permanente de la IPEEUUA, el Rvdo. Dr. J Herbert Nelson, nos lanza el siguiente desafío: «Ya no podemos escondernos detrás de no ser controversiales. ¿Cuán profunda es nuestra fe? ¿Cuán profundo es nuestro compromiso de llegar a lugares que no nos son familiares y proclamar el evangelio?». Dijo que la Iglesia está «llamada a desmantelar las estructuras que causan dolor y pobreza a las personas» y no solo a «compartir el evangelio, sino a nosotres mismes».


El comprometerse con desmantelar estructuras, cosa con la cual la Iglesia Presbiteriana Beechmont se ha comprometido al convertirse en una iglesia Mateo 25, es trabajo difícil e involucra el adoptar la promesa de Cristo de vida, salud y justicia para toda persona.


Sin embargo, creo que puede ser muy difícil el adoptar las promesas de Dios. Después de todo, a Abraham le habían dicho 25 años antes que él sería el padre de todas las naciones. ¡Tenía 99 años y no tenía bebés! Y después de todo, 155 años después de la 13a enmienda que abolió la esclavitud, ¡la policía sigue linchando a la gente afroamericana en la calle!


Creo que podemos simpatizar con la respuesta incrédula de Sara y Abraham. En su caso, la reacción fue reirse. Pienso que fue una risa de cinismo. Se pueden imaginar a Sara diciéndose a sí misma «Sí, claro… ¿este cuerpo viejo va a dar a luz a un hijo?».


De la misma manera, cuando leemos la promesa de Jesús sobre las buenas nuevas, la liberación de la gente prisionera, y la libertad a quienes sufren opresión, quizás nuestras respuesta en estos tiempos difíciles no es una de fe profunda y o de confiar en que las cosas van a cambiar; quizás nuestra respuesta se puede parecer más a sentir desaliento, desilución y/o enojo.


Creo que Dios respeta eso. Podemos presentarnos como somos, con todas nuestras emociones, ante Dios. Solamente piensen en los 40 y más salmos de lamento que están presentes en la Escritura, con sus desgarradores gritos de dolor: «¿Cuánto tiempo más, Señor… debemos soportar este dolor?».


Al mirar este texto de Génesis vemos a Dios, no regañando a Sara por su risa, sino reconociendo su incrediludad mientras que a la misma vez proclama promesa y esperanza. Dios no deja que esconda su emoción sincera de incredulidad. Ve más allá de su mentira de decir que no se ha reído. Al hacerlo contesta con una simple refutación: «Sí, te reíste».


Quizás Dios le está diciendo a Sara, «Yo sé que es dificil creer en lo que he prometido. Quizás esto se vea al revés de lo que usualmente pasa en el mundo. Te reíste, pero todo está bien. Tú no eres la primera ni la última en reirse ante lo que parece imposible. Pero eso no significa que eso no pueda pasar». (Rev. Geoff McElroy, IMU).


¡En contraste con el sonido ambiental del silencio de Abraham y de la risa incrédula de Sara, resuena la promesa extraordinaria del Señor! Esta promesa no marca el comienzo de una utopía. Para nada. Sin embargo, si confirma una vez más que, en medio de la capacidad humana de estropearlo todo, Dios permanece fiel. Hay razones para tener esperanza.


Y es ahí en donde muchos de los lamentos también terminan. En pasajes como el Salmo 12 el salmista concluye, después de derramar todo el sufrimiento y dolor, Las promesas del Señor son puras… Tú, Señor, nos cuidarás; ¡siempre nos protegerás de tales gentes!». En Jesucristo encontramos esperanza en medio del lamento. Y aunque nos encontremos débiles y en incredulidad, iguales a Abraham y Sara, Dios como quiera nos escoge para usarnos para ser instrumentos de proclamación y de acción del evangelio de salvación y justicia en el mundo.


Me pregunto, sin hacer a un lado nuestros sentimientos de lamento, si en medio del dolor que estamos experimentando y que reconozco que es mucho más lacerante para la gente negra, si has visto a Dios manifestarse en algún momento de la semana pasada.


HIMNO: Escuche el himno «Dream on, Dream On» GtG 383 escrito por Hae Jong Kin. Aquí compartimos una posible traducción al español para entendimiento y no para cantar.


Sueñen, sueñen, niños de paz,

hasta que llegue el reino de Dios a la tierra.

El lobo y el cordero comerán juntos,

leones como bueyes, comeran paja.

El polvo será la comida de la serpiente.

nadie destruirá o herirá.

Todas las naciones, de todos los colores

vivirán en paz y armonía.

Tengan esperanza, tengan esperanza, pueblo de resurrección:

detrás de la cruz, el amanecer.

Cristo, nuestra paz, rompió toda barrera:

nación, cultura, tribu, y clan.

Reconciliándonos con Dios,

Cristo nos hizo una raza humana,

unida en paz y liberación,

guiada por justicia, esperanza y amor.

Levántense, levántense, como un águila,

a las alturas, más allá de las nubes.

La lucha y el sufrimiento no nos pararán;

el dolor y las lágrimas perderán su poder.

Aunque la juventud se tropieze,

Dios renovará sus fuerzas,

correrán y no se cansarán,

caminarán y no se desmayarán.


ORACIÓN DE INTERCESIÓN: Tome tiempo para pensar en peticiones de oración, tanto suyas como de otras personas en su vida y tome tiempo para orar por ellas. Ore por las situaciones en su hogar, su comunidad, su ciudad, su país de origen, otros países del mundo que enfrentan situaciones de dificultad y el país en donde vive.


HIMNO: Escuche y cante la canción «Canto de Esperanza»


BENDICIÓN

Que el camino que Dios ha creado,

se levante a encontrarse contigo

Que Dios te cuide y te bendiga,

que brille su luz sobre ustedes,

y les de su paz.

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