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  • Marissa Galvan

Propio 10: 12 de julio de 2020

Updated: Jul 16



PRELUDIO: Escuche la canción «Es un don ser sencillo».


LLAMAMIENTO A LA ADORACIÓN (MGV)

Dios que cumples promesas, estamos aquí.

Dios que provees vida, estamos aquí.

Dios que das gracia, estamos aquí.

Expresamos nuestra gratitud con alabanzas y adoración.

Dios Creador, Redentor, Consolador, te damos gracias.


HIMNO: Escuche la canción «Cierto: Bueno es Dios». Cante con una posible traducción de la canción. (TEXT: Anonymous. Swahili. MUSIC: Mungu Ni Mwema)

Swahili:

Mungu ni mwema.

Mungu ni mwema.

Mungu ni mwema,

ni mwema.


Cierto: Bueno es Dios.

Cierto: Bueno es Dios.

Cierto: Bueno es Dios.

Bueno es Dios. Bueno es Dios.


Ale, aleluya.

Ale, aleluya.

Ale, aleluya.

Aleluya. Aleluya.


CONFESIÓN (MGV)

Dios, nos has dado una salvación y una gracia inmerecidas porque somos tus hijas e hijos. Nos creaste a tu imagen y nos hiciste buenos y buenas. Sin embargo, hemos olvidado tus dones y ha veces nos comportamos como niños y niñas malagradecidos/as.


Perdónanos nuevamente, como lo has hecho anteriormente. Llénanos de tu amor, y transfórmanos para que podamos vivir de una manera que honre tu obra en nuestras vidas. En el nombre de Jesús oramos. Amén.


PERDÓN Y PAZ (Basado en Romanos 8,1-11)

No hay ninguna condenación para quienes están en Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Ya no vivimos según la carne, sino según el Espíritu. Escuchemos las buenas nuevas del evangelio. En Jesucristo recibimos el perdón por nuestros pecados. Podemos vivir en paz


Recuerde algún momento de paz que haya tenido en la semana. Comparta este momento con otra persona o en algún medio social.


ORACIÓN DE ILUMINACIÓN (MGV)

Dios santo, cuya voz es escuchada a través de los más altos sonidos y por medio de los más profundos silencios, habla hoy a tu pueblo, por medio del poder de tu Espíritu, para que podamos escuchar y ser transformados/as por tu palabra. En el nombre de Jesús oramos. Amén.


ESCRITURA: Génesis 25,27-34 (RVA 2015)

27 Los niños crecieron, y Esaú llegó a ser experto en la caza, hombre del campo. Jacob, por su lado, era hombre tranquilo y solía permanecer en las tiendas. 28 Isaac prefería a Esaú, porque comía de su caza; pero Rebeca prefería a Jacob. 29 Cierto día Jacob preparó un guisado. Y cuando Esaú volvía del campo, cansado, 30 dijo a Jacob: —Por favor, invítame a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado.

Por eso fue llamado su nombre Edom. 31 Y Jacob respondió: —Véndeme primero tu primogenitura. 32 Entonces Esaú dijo: —He aquí que yo me voy a morir; ¿de qué, pues, me servirá la primogenitura? 33 Dijo Jacob: —¡Júramelo ahora! Él se lo juró y vendió a Jacob su primogenitura. 34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas. Él comió y bebió, y levantándose, se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.


REFLEXIÓN: Con tener gran privilegio viene el vivir con gran gratitud (Rvda. Marissa I. Galván Valle)

Una de mis líneas favoritas de una película viene de Spiderman (Versión 2002). El tío Ben se entera de que Peter le ha dado una paliza al abusador de la escuela y le dice «Solo porque puedes darle una paliza a alguien, no significa que tienes que hacerlo. Con el gran poder viene una gran responsabilidad. Spiderman, sin importar todas las adaptaciones fílmicas que se hayan hecho, siempre tiene esta línea como tema principal. Peter es solo un chico normal de escuela secundaria que no tiene grandes habilidades deportivas y de la nada una araña mejorada geneticamente lo muerde y él adquiere superpoderes. De la nada. Él no tiene que hacer nada especial para merecerlo. Sólo se convierte en Spiderman y el Tío Ben, actuando como su guía moral le lleva a una gran lección: con el gran poder viene una gran responsabilidad… no grandes decisiones… no una gran libertad… sino una gran responsabilidad.


El pasaje sobre Esaú y Jacob me recuerda esta frase. Peter Parker obtiene un gran privilegio sin tener que hacer algo para ganarlo… y esto pasa también con Esaú. Él es el primogénito de una pareja de gemelos. Por eso, él será el que heredará todo lo que pertenezca a su padre. Las leyes así lo ratifican y así Jacob, que nace agarrado del talón de su hermano… quizás reciba algo, pero no recibirá tanto como su hermano.


Esaú no tiene que hacer nada para ganarse la bendición de su padre y las posesiones de su padre. No tiene que trabajar. No tiene que ser el favorito de su padre, aunque aparentemente lo es. No tiene que trabajar duro para salir adelante. Simplemente nació primero. Y así, vive su vida sin preocupaciones, cazando y siendo un amante de vivir al aire libre… sabiendo que tendrá sus derechos de primogenitura.


Lo interesante aquí es que, ya que Esaú no tiene que trabajar para tener sus derechos, cuando llega el momento en el que alguien le pide que los negocie, él no tiene problema cambiándolos por un guisado de lentejas. Jacob está cocinando y Esaú llega sintiendo hambre. Ve la comida de Jacob y le dice que se está muriendo de hambre. Jacob quiere algo a cambio: «Véndeme primero tu primogenitura». Entonces Esaú, que parece que tenía mucha hambre le dice, «¿De qué, pues, me servirá la progenitura?» y le vende su progenitura a Jacob.


Al leer esta lectura, una frase vino a mi mente:

Esaú tiene este derecho, este privilegio que le ha sido dado porque nació primero. Y él no lo aprecia. Él no se da cuenta del privilegio que tiene . La Biblia CEB en inglés dice que esto demuestra cuán poco importante era su primogenitura para él. Y al despreciarla tanto, no da gracias por ella. Y al pensarla tan poco importante él no ve el valor de este don que se le ha dado. Y al hacerla menos, él vende su alma por un guisado de lentejas.


Hay dos cosas aquí que conectan con algunas de las cosas que están pasando ahora y que están afectando nuestra capacidad de ser familia de Dios. La primera es nuestro entendimiento de privilegio. Esa palabra está siendo usada mucho últimamente y especialmente en conección con otra palabra: privilegio blanco. Hay gente que se queja de que la palabra «privilegio» es negativa. Que debemos usar otras palabras para describir el estado de vida de la gente blanca porque a nadie le gusta ser el preferido de la maestra y por eso la gente reacciona tan negativamente. Sin embargo, el privilegio no tiene nada que ver con ser el preferido. Peggy McIntosh, una de las primeras personas en hablar sobre el privilegio blanco lo describe como «una serie de activos inmerecidos que la gente blanca en América pueden confiar en cobrar cada día, pero que no se dan cuenta que tienen». Mucha gente no cree que esto sea verdad, porque hay mucha gente que dice que «no toda la gente blanca es privilegiada». Pero la manera en que Christine Emba lo explica en su artículo «What is White Privilege?» es que «esta es la idea de que solo por ser una persona blanca de cualquier tipo, eres parte del grupo dominante que tiende a ser respetado, que se asume lo mejor de el, y al que se le da el beneficio de la duda. Y ese no es el caso para las personas de otras razas, sin importar cuán ricas, inteligentes o trabajadoras puedan ser».


Esaú era parte del grupo dominante porque era el primogénito. Era respetado porque era el primogénito. La gente asumía lo mejor sobre él porque era el primogénito y se le daba el beneficio de la duda por ser el primogénito. Y como quiera vendió todo esto por un plato de guisado de lentejas… lo que me trae a la segunda cosa que quería mencionar… y eso es la gratitud.


Para mi Esaú no demuestra gratitud por el don y el privilegio que Dios le ha dado. No lo aprecia de ninguna manera. Y por eso se puede dar el lujo de venderlo. Su ingratitud y su falta de comprensión permite que lo venda al peor postor… en este caso a Jacob que le demostrará una y otra vez su envidia y su ambición.


Una de las cosas más frustrantes para mí como persona que no nació aquí y que perteneció al grupo dominante de donde vine es… por qué no hice lo suficiente con mi privilegio cuando estaba en donde nací… en donde yo era puertorriqueña, de piel blanca, que pudo ir a la universidad a conseguir una educación y que pudo ser ordenada para ser pastora. La segunda frustración mientras vivo aquí es, por qué hay gente que no se dan cuenta de sus privilegios y que los ven como responsabilidades para dar más y hacer más.


Diana Butler escribió un libro llamado Grateful. En él, ella dice que la gratitud es más que una emoción: es una acción o un hábito que debemos procurar como una disciplina espiritual. Ella escribe: El vivir agradecidamente envuelve una serie de destrezas: el notar cuando alguien te hace una bondad o cuando se recibe un beneficio; el devolver un regalo de agradecimiento a quien lo da o el abrazar un sentido de asombro que nos es dado; y compartir los beneficios con otras personas como nos sea posible. Como el amor, la gratitud se multiplica a través de dar y recibir. Tanto el amor como la gratitud se pueden convertir en algo más allá de emociones efímeras—con práctica se convierten en hábitos. (Bass, Diana Butler. Grateful (p. 53). Harper One. Kindle Edition.)


Yo creo que uno de los peores pecados en los Estados Unidos ahora mismo es el pecado de la ingratitud. Esta individualidad que es tan celebrada nos permite pensar en nuestras necesidades inmediatas, dejando atrás nuestra responsabilidad de honrar la familia que Dios nos ha dado. Es fácil vender nuestras almas por nuestra visión particular de «América» cuando una no da gracias por todas las personas que contribuyeron a lo que este país es hoy en día con su duro trabajo sin importar su color de piel. Es fácil vender el alma por un guisado de lentejas cuando pensamos que los únicos importantes somos nosotros… y nuestra hambre… y nuestra comodidad… y nuestro interés.


Algunes de nosotres somos primogénites. Eso es una realidad. Algunes de nosotres somos vistes como segundes, terceres y hasta cuartes hijes. Dios nos llama a ver lo que nos ha dado y a dar gracias. Dios nos llama a ir más allá de la emoción de la gratitud y llegar a la práctica de la gratitud. Pero, para quienes son primogénites, recuerden… con un gran privilegio viene una gran gratitud. Que Dios nos ayude a entender el privilegio no como algo basado en mérito o esfuerzo, para que podamos usar nuestros privilegios para ser aliados, para dar gracias, y para seguir edificando la familia que Dios quiere ver… en donde toda persona reciba el amor y la gracia de Dios… que son dones inmerecidos que Dios le ha dado a toda la humanidad… siempre.


HIMNO: Escuche y cante el himno «El Señor es mi fortaleza»


ORACIÓN DE INTERCESIÓN: Tome tiempo para pensar en peticiones de oración, tanto suyas como de otras personas en su vida y tome tiempo para orar por ellas. Ore por las situaciones en su hogar, su comunidad, su ciudad, su país de origen, otros países del mundo que enfrentan situaciones de dificultad y el país en donde vive.


UNA HISTORIA: Mire el vídeo «Cogs» y piense en qué puede hacer con lo que Dios le ha dado para ayudar a otras personas y para ser un agente de cambio en el lugar en donde Dios le ha puesto.


BENDICIÓN

Que el camino que Dios ha creado,

se levante a encontrarse contigo

Que Dios te cuide y te bendiga,

que brille su luz sobre ustedes,

y les dé su paz.

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