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  • Marissa Galvan

Coleccionadores/as de toallas



A mi madre le encanta coleccionar toallas. Le encanta ir a Bed Bath and Beyond y a otras tiendas para verlas. Cuando tiene un poco de dinero, compra algunas para ella y otras para mí. Esto incluye todo tipo de toallas: toallas de playa, toallas de mano y toallas de baño. Le gusta colgarlas en su baño y no usarlas para nada. Cuando le pregunto por qué compra toallas para luego colgarlas sin usarlas, dice que le gusta hacer de su baño un lugar hermoso. Ella dice que las toallas son bonitas. En su meditación de hoy, llamada «Toallas alrededor de nuestras cinturas», Jill Duffield habla sobre ver el carro de limpieza en el pasillo de un hotel. Ella ve todas las cosas habituales, pero lo que llama su atención es la combinación de toallas y biblias. Ella llega a la conclusión de que esta es una combinación perfecta: después de todo, en la mentalidad de Jesús ... las toallas y las biblias siempre deben estar juntas. En este pasaje, vemos esto muy claramente. Jesús, durante su última cena toma una toalla y comienza a lavar los pies de sus discípulos. No le importan sus dudas. No le importa su falta de compromiso y entendimiento. No le importa que uno de ellos lo traicione. No le importa que sea su maestro. Simplemente toma una toalla, se arrodilla y se convierte en el más humilde de los sirvientes por ellos. Debido a esto, Jill Duffield afirma que el Jueves Santo significa que los seguidores de Jesús sirven. Somos discípulos de Aquel que se convierte en un sirviente, en un esclavo por amor a su pueblo. Somos discípulos del que se convierte en un recolector de basura que corre el riesgo de trabajar en un entorno donde hay una enfermedad mortal. Somos discípulos del que se convierte en alguien que trabaja en los servicios de salud, arriesgando su vida para que otros puedan recuperarse. Somos discípulos del que trabaja en un supermercado, asegurándonos que podamos encontrar u obtener las cosas que necesitamos para comer. Somos discípulos de Aquel que se convierte en Rhonda, la ama de llaves que menciona Duffield, que se asegura de que su habitación de hotel esté limpia. Somos discípulos del que hace un trabajo esencial ... incluso sabiendo que perderá su vida para salvarnos. Esta historia nos recuerda que el discipulado es de hecho una buena combinación de Biblia y toalla, de palabras y actos, de enseñanza y servicio. Como seguidores de Jesús, hacemos un mal servicio a nuestro llamado cuando no seguimos el ejemplo del que sacrificó todo por su pueblo. Y ahora que lo pienso ... tal vez por eso a mamá le gustan tanto las toallas. Ella ciertamente ha sido un hermoso ejemplo para mí de enseñar y servir ... y sé de quién lo aprendió. Entonces, en palabras de Duffield ... «En este Jueves Santo, agarra una toalla-- puedes encontrarla junto a la Palabra de nuestro Señor, y sigue adelante».

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