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  • Marissa Galvan

Propio 11: 19 de julio de 2020



PRELUDIO: Escuche y cante la canción «Dios está aquí» GtG 411.


LLAMAMIENTO A LA ADORACIÓN (MGV)

Dios, tú me examinas, tú me conoces. Tú disciernes mis pensamientos aun a la distancia. Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares. ¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno. ¡Familia, demos gracias a Dios!


HIMNO: Escuche y cante la canción «Cantemos al Señor» GtG 669.


CONFESIÓN (MGV)

Dios, caminanos por el mundo en ceguera.

A veces se nos hace dificil verte.

A veces se nos hace dificil confiar en ti.

A veces nuestras propias acciones te hacen invisible ante las otras personas.

Perdónanos.

Ayúdanos a ver.

Ayúdanos a confiar.

Ayúdanos a comportarnos de maneras que den testimonio de tu gracia y de tu amor.

Guía nuestros pasos. Revela tu presencia. Danos paz. Amén.


PERDÓN Y PAZ (Basado en Romanos 8,12-14)

Por tanto hermanos y hermanas mías, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todas las personas que son guiadas por el Espíritu de Dios son hijas de Dios. ¡Escuchen las buenas nuevas! ¡En Jesucristo recibimos el perdón por nuestros pecados!


Recuerde algún momento de paz que haya tenido en la semana. Comparta este momento con otra persona o en algún medio social.


ORACIÓN DE ILUMINACIÓN (MGV)

Dios nuestra ayuda,

abre nuestras mentes por medio de tu Espíritu Santo,

para que al leer las escrituras

y al que sea proclamada tu palabra,

podamos ser dirigidos/as a tu verdad

y aprender tu voluntad,

en nombre de Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


ESCRITURA: Génesis 28,10-16 (RVA 2015)

10 Jacob partió de Beerseba y se fue hacia Harán. 11 Y llegó a cierto lugar y pasó allí la noche, porque el sol ya se había puesto. Tomó una de las piedras de aquel lugar, la puso como cabecera y se acostó en aquel lugar. 12 Entonces soñó, y he aquí una escalera puesta en la tierra, cuya parte superior alcanzaba el cielo. He aquí que los ángeles de Dios subían y descendían por ella. 13 Y he aquí que el SEÑOR estaba en lo alto de ella y dijo: —Yo soy el SEÑOR, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 14 Tus descendientes serán como el polvo de la tierra. Te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur, y en ti y en tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra. 15 He aquí que yo estoy contigo; yo te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. 16 Jacob despertó de su sueño y dijo: —¡Ciertamente el SEÑOR está presente en este lugar, y yo no lo sabía!


REFLEXIÓN: Revelaciones y compromisos (Rvda. Marissa I. Galván Valle)

Cuando escuchamos la historia sobre cómo Jacob tomó una piedra que uso de almohada y la utilizó para hacer un altar sagrado, pensamos en que estas cosas pasaban en el pasado. Él hace esto para recordar un lugar de revelación. Dios le ha hablado a través de un sueño, reiterando la promesa que ha hecho a su abueblo Abraham y a su padre Isaac: —Yo soy el SEÑOR, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. He aquí que yo estoy contigo; yo te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. Y Jacob, reconociendo que el Señor ha estado con él, construye este altar que le recordará la bendición de Dios.


Quizás ahora no edificamos altares sagrados... pero si ponemos cosas en nuestras casas o apartamentos que nos recuerdan la presencia de Dios y su revelación en nuestras vidas. Cuando compré mi primera casa, algunas de las primeras cosas que puse en la pared fueron dos rótulitos que dicen «Dios bendiga este hogar» y «Yo y mi casa serviremos a Jehová». ¿Cuántos de ustedes tienen algunos rotulitos así?


Creo que ponemos estos rotulitos porque, como Jacob, reconocemos que ciertamente el Señor está presente en estos lugares, aunque no lo supiéramos. Reconocemos que Dios ha prometido estar presente en nuestras vidas y que nos cuida sin importar a dónde vayamos. Afirmamos que Dios no nos dejará hasta hacernos lo que nos ha dicho, hasta que cumpla la promesa que es nuestro don... y al poner estos rotulitos reconocemos que Dios nos ha dado un techo... pero todas estas cosas no garantizan que nos comprometeremos con quien nos da esta revelación.


Dios se revela a Jacob, aunque Jacob no lo merece. Jacob, hasta este momento no ha sido muy bueno. Él ha tratado de quitarle la primogenitura a Esaú en varias ocasiones y la razón por la que está en el desierto es que se disfrazó para engañar a su padre para quitarle la bendición que le toca a su hermano mayor. Aún así, Dios le da una revelación que enfatiza su compromiso con él.


Jacob ve una escalera llena de ángeles. Jacob, como dice el cántico, ve la gloria de Dios. Jacob escucha la voz de Dios. Jacob recibe la seguridad de que Dios se comprometerá con su cuidado. Pero, como dice Carol Calvin-Dillon, Jacob no cambia.


Después de construir el altar sagrado, Jacob continúa con las negociaciones. Le dice a Dios que si se queda con él, le protege en su viaje, y le da pan para comer y ropa para vestir, además de lograr que vuelva a salvo a casa de su padre, entonces el Señor será su Dios.


La revelación de Dios no ha resultado en la revelación de Jacob. El compromiso de Dios no lleva a Jacob a comprometerse. Gracias a Dios, que como dice Calvin-Dillon, la gracia de Dios no depende de si la merecemos. El amor de Dios no es condicional. El pacto de Dios no tiene términos y condiciones. Dios nos ama y nunca dejará de trabajar con nuestro ser para que seamos partes más fieles y amorosas de la familia de Dios. [Brooks, Kyle E.. A Preacher's Guide to Lectionary Sermon Series, Volume 2 (p. 50). Westminster John Knox Press. Kindle Edition.]


Al discernir sobre este pasaje, pienso que la revelación es una parte importante del compromiso. Sin embargo, no sólo estamos hablando de la revelación de Dios, sino de nuestra propia revelación y el trabajo que tenemos que hacer para descubrir qué cosas la revelación revela sobre nuestro ser.


Quizás eso hubiese hecho que la historia de Jacob fuera diferente. Quizás, al escuchar la revelación y el compromiso de Dios, Jacob podría haber decidido regresar a su casa para arreglar las cosas malas que había hecho. Al Dios cuidarle, eso le inspiraría a cuidar a otras personas. Al Dios bendecirle, eso le inspiraría a bendecir a otras personas. Sin embargo, esto no sucede.


Esta semana, participé de un entrenamiento sobre como acercarse al tema del cambio organizacional, especialmente desde el enfoque de la diversidad, la equidad y la inclusión. Una de las primeras cosas que se enfatizaron fue la importancia de hacer conciencia: ¿Quién soy yo? ¿Qué traigo dentro de mi ser? ¿Cómo lo que traigo dentro de mi ser impacta las relaciones y las interacciones dentro y en medio de las diferencias?


Al reflexionar sobre esto, me vino a la mente una frase del musical «Hamilton». Angelica, una de las mujeres en la historia dice, en el contexto de hombres que están luchando en una revolución, «¿Ustedes quieren una revolución? Yo quiero una revelación». Desde que escuche esa frase, he estado pensando en como una parte de la familia de Dios ha estado siendo parte de una revolución... pero que la revolución tiene que venir unida intimamente a la revelación.


Inmediatamente después de la frase «¿Ustedes quieren una revolución? Yo quiero una revelación», Lin Manuel Miranda nos deja ver un vislumbre de lo que para él significa la revelación. Las hermanas cantan una parte de la constitución (Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres han sido creados iguales) y después comentan que, cuando conozcan a Thomas Jefferson, le convencerán de que incluya a las mujeres en la secuela.


Las revoluciones sin revelaciones llevan a declarar que todos los hombres son creados iguales, sin darse cuenta de que esto debió haber incluído también a las mujeres... y no solamente a los hombres blancos, sino también a toda persona negra, nativoamericana, latina, china, filipina e india que en esos momentos eran parte de los Estados Unidos y que lucharon en ambos lados de la Guerra Civil. Las revoluciones sin revelaciones nos llevan a escribir palabras hermosas que se ven bien en el papel pero que pueden ser interpretadas de tal manera que lleven a discriminar a algunas personas que han trabajado duro para hacer de este país y de esta familia lo que son en la actualidad.


La revelación de Dios es importante. Poner rotulitos en nuestros hogares que reconocen su presencia es importante y una buena manera de dar testimonio. Sin embargo, con la revelación de Dios hay una invitación a pensar sobre qué significa ser una hija, hijo o hije de Dios y una parte de la gracia, la bendición y la familia de Dios: ¿Quién eres? ¿Qué traes dentro de tu ser? ¿Cómo lo que traes dentro de tu ser impacta tus relaciones y tus interacciones dentro y en medio de las diferencias?


Si Jacob se hubiese hecho y contestado estas preguntas, estoy segura de que no se hubiese atrevido a negociar con Dios. Él probablemente hubiese mirado el altar que había levantado, y hubiese regresado a su hogar, con la certeza de lo que Dios quería que hiciera con su vida.


¿Quién eres? ¿Qué traes dentro de tu ser? ¿Cómo lo que traes dentro de tu ser impacta tus relaciones y tus interacciones dentro y en medio de las diferencias?


A veces pienso que los silencios, los rotulitos, las cosas que escribimos en Facebook y los actos simbólicos son la parte más fácil. Sin embargo, la parte más difícil es escuchar la voz y el testimonio de Dios en nuestras vidas, y comprometernos con permitir que la revelación de Dios revela aquellas cosas que necesitamos cambiar para después comprometernos con cambiar nuestro ser y cambiar los sistemas que perpetúan el racismo, el colorismo, el sexismo y todos los ismos que necesitan cambiar. Entonces, quizás podremos decir «¡Ciertamente el SEÑOR está presente en este lugar, y yo no lo sabía!»... para entonces trabajar para asegurarnos que todo el mundo sepa que el Señor ciertamente está en este lugar... por medio de nuestras acciones, de nuestras palabras, y de nuestras vidas.

HIMNO: Escuche y cante el himno «Era una escalera»


ORACIÓN DE INTERCESIÓN: Tome tiempo para pensar en peticiones de oración, tanto suyas como de otras personas en su vida y tome tiempo para orar por ellas. Ore por las situaciones en su hogar, su comunidad, su ciudad, su país de origen, otros países del mundo que enfrentan situaciones de dificultad y el país en donde vive.


HIMNO: Escuche esta versión de Shukuru Yesu (Gracias Jesús) y de gracias a Dios por su revelación.


BENDICIÓN

Que el camino que Dios ha creado,

se levante a encontrarse contigo

Que Dios te cuide y te bendiga,

que brille su luz sobre ustedes,

y les dé su paz.

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